Ahora que hemos llegado a una página íntima y personal, te cuento de dónde vengo y por qué hago esto.
SI, SOY COACH
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SI, SOY COACH
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SI, SOY COACH · SI, SOY COACH ·
Coach de fortalezas y transiciones profesionales,
para ser exactos.
Lo digo sin rodeos, porque lo que me chirría no es la palabra "coaching" - es la gente que la usa para vender promesas vacías y motivación de manual.
Así que vamos a lo importante:
por qué hago esto, y cómo.
Todo empezó con
mi versión kids del
club de la comedia
Siempre quise dedicarme al artisteo. En el patio del cole mis amigos me preguntaban si les hacía una actuación. ¿Y qué hacía yo? Los entretenía con un monólogo o una escena cómica.
Pero en realidad el qué no me importaba, a mí lo que más me interesaba era el para qué. Y mi para qué estaba muy claro: montaba aquellos numeritos para hacer sentir bien a mi público, para emocionarlos y que pasaran un buen rato.
Yo sabía que aquel momento les aportaba mucho más que unas simples risas.
Tenía muchas dudas con a qué me iba a dedicar, hasta que hice una visita con el cole a TV3. Vi lo que ocurría detrás de las cámaras y me encantó. ¿Quizá porque no me atrevía a estar delante? Puede ser. Pero yo creo que lo que más me fascinaba era poder observar a la gente.
El caso es que, definitivamente, la tele iba a ser lo mío. ¿Dedicarme a hacer magia contando historias?
Count me in!
Me pasé más de 25 años gestionando personas, tiempos y crisis en el sector audiovisual y del deporte de alta exigencia.
Estudié comunicación audiovisual y empecé a trabajar en el mundillo de la tele, montando vídeos: decidiendo qué cortar, dónde meter una pausa, qué contaba la música que no contaban las imágenes. La gente me decía que lo que emocionaba no eran los efectos especiales, era eso.
COMENCÉ…
Mi paso por distintos canales de televisión llegó finalmente a una empresa deportiva internacional, donde me ficharon para trabajar en programas, galas y directos para la tele.
Pero mi curiosidad por las personas no se sació del todo sentada delante de una mesa de montaje, así que me presenté a un cargo de coordinadora de producción en el que gestionaría a unas 40 personas mientras viajaba por todo el mundo.
LUEGO…
UNOS AÑOS MÁS TARDE…
Me pasé los siguientes 10 años de aquí para allá. ¡Vaya viajazo!
Gestionar personas resultó ser más complicado de lo que creía, pero sé que dejé huella y lo hice muy bien (aunque quede mal decirlo hoy en día).
A los pocos años aparece otro de mis grandes sueños en la vida: SER MADRE. Paremos máquinas. No quiero viajar más, quiero dedicarme a ellos y tener un trabajo en oficina porque así podré cuidarlos. Fue una decisión fácil de tomar, porque lo tenía clarísimo. Pero como en toda decisión, hubo una parte que salió perdiendo.
Durante el primer año, parecía que retrocedía en mi faceta laboral. Con 40 años estaba haciendo lo mismo que había hecho con 22. Aquello no me motivaba nada. Tenía que encontrar una fórmula que me permitiese seguir disfrutando de mi trabajo a la vez que me dejaba tiempo para estar con mi familia.
¿Tiempo con mi familia + motivación laboral =?????*
* Ni idea
¿Y qué hice? Busqué la solución en una de mis grandes motivaciones y fortalezas: la creatividad. Me reinventé y conseguí volver a contar historias, pero esta vez sin salir de la oficina.
Entonces ocurrió lo más curioso de todo.
Cuando volví al trabajo en oficina, ocurrió algo que para nada me esperaba. Casi a diario llamaba a mi puerta alguna persona que me decía: "Mireia, ¿podrías ayudarme con esto?" Entraban en mi despachito y me contaban lo que les preocupaba o sus dudas respecto a qué hacer con esto o aquello.
Todo eso volvió a despertar algo en mí. Yo lo que quiero es hacer algo PARA las personas. Convertir ese “Mireia, ¿podrías ayudarme con esto?” en mi nueva profesión.
¿Ya te imaginas
qué pasó después de eso, no?
Sí, vino el coaching.
Descubrí el coaching. Y la PNL, el mindfulness, la psicología positiva, LAS FORTALEZAS (que son una maravilla) la inteligencia emocional, comunicación no verbal, la comunicación efectiva y el coaching ejecutivo.
Y la ayuda incómoda, claro. Pero esta historia ya te la sabes.

